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Sinceramente no sé por dónde empezar a escribir, así que escribo esto en una suerte de avisarle a mi alma que llegó su hora de hablar, de expresarse, de hacerse escuchar un poquito más con fuerza. Por momentos siento que puja por salir pero que termina siendo bloqueada por múltiples razones que aún no termino de detectar.  Parece que en enero pusimos primera, segunda, tercera y como quien no quiere la cosa llegamos a junio en un solo aventón. ¿Cuántos proyectos no se concretaron? ¿cuántas ideas quedaron en el tintero? Y quisiera no hacer foco en esto porque también fueron muchas las que sí se concretaron, las que sí se escribieron. Pero no puedo hacerme la boluda y creer que todo lo que no fue no significó algo para mí. Con cada puerta que se cierra, además de abrirse una ventana, también se nos apaga o atenúa una ilusión, un proyecto, una misión. Quedaron ahí latiendo y por algún motivo no pudieron ser, esta bien, lo acepto porque soy creyente de que todo pasa por algo y lo que no...

Decir hasta luego aún amando con locura

 Esos días en los que el corazón duele.  Cuando te das cuenta que solo con amor no alcanza, cuando toca soltar aún amando con todo el corazón, aún sabiendo que cada paso te aleja del lugar seguro que supieron construir. 

El tiempo pasa ...

 El paso del tiempo ... ¡que cosa! ¿no?  Una vida que vamos dejando atrás y en cada paso ocurre una trasformación. Así como el río se convierte en mar, como la oruga en mariposa, como vos y como yo. ¿Ocurre alguna metamorfosis allí?  Te das vuelta. Elegís mirar qué queda atrás. Esto no ocurre de una vez y para siempre. Mutamos una y otra y otra vez. Cambiamos, avanzamos, retrocedemos. Y volvemos a avanzar porque solo quedan caminos hacia adelante.  Las vueltas de la vida, simples excusas para que nuestro sabio existir aprenda a vivir. ELIJA CÓMO VIVIR.  Me fui. Volví. Me fui y volví mil veces más. Es que siempre volvemos a los lugares en los que se amó la vida. Sigue todo igual y a la vez ya nada es igual, toca batallar con la nostalgia de volver a los abrazos que ahora son más distantes, conversaciones que intentan ser un rápido resumen del tiempo que pasamos sin vernos y el deseo de seguir siendo parte de la vida de un otro.  Voy habitando la ambigüedad. ...

Un breve latir inmortal

 ¿De qué le serviría al cielo existir si en el atardecer no pudiera mostrar su encanto? ¿De qué le serviría a la luna brillar si no pudiera iluminar el camino de alguien más?  Y así es, de qué me serviría estar viva si no tendría posibilidad alguna de compartir con vos este momento.  No sé qué te trae a estar leyendo éstas líneas pero gracias, es un placer encontrarnos por acá.  Te lo advierto, vamos a bucear océanos, caminar desiertos, escalar montañas. Vamos a tirarnos en el pasto a contemplar el sol. Vamos a ponerle música a tu corazón. Y como dicen por ahí "el que avisa no traiciona".  Estoy viva y esta es mi forma de inmortalizar mi breve latir. La ambigüedad misma en una sola frase, lo inmortal y lo breve se funden en un mismo renglón. Así, como en la vida.  "Somos instantes caminando por un sendero que llamamos vida" escribí tiempo atrás. Y luego reforce la finitud del cuerpo afirmando que somos lo que dejamos en el corazón de las personas. Y ahí viv...

¡Socorro!

El viaje por Colombia seguía para Taganga pero a solo tres días de la fecha de llegada nos cancelaron uno de los voluntariados a los que iríamos.  Desesperados, comenzó la búsqueda por un nuevo hogar en el que podamos intercambiar nuestro trabajo por alojamiento y/o alguna comida. Llegó rápidamente la confirmación para realizar un voluntariado en una Finca ubicada cerca de Socorro un sitio que, junto a Barichara, nos generaban curiosidad. Parecía buena idea aceptar este destino, las fotos del lugar eran hermosas y creíamos que se nos estaba brindando la oportunidad de conocer los lugares antes mencionados que si hubiéramos concretado el viaje a Taganga posiblemente no lograríamos conocer. Confirmamos el voluntariado, armamos rápidamente las mochilas, nos despedimos de nuestro compañero de habitación de Medellín y emprendimos el largo viaje: de Medellín a Bucaramanga, de Bucaramanga a Socorro y de Socorro finalmente a la Finca.  El cielo parecía caerse por la gran tormenta, con...

Impotencia

 Estoy llorando, me duele el mundo.

Con la marea.

  Soñó que estaba a orillas del mar, disfrutando del calorcito del sol, la arena en sus pies. Había un perro corriendo alrededor, alguien la acompañaba a su lado.  De pronto el mar se hizo notar, sus olas eran enormes y mostraban gran poder.  Avanzaban con prisa y seguridad hacia la costa.  Empezó a correrse y a intentar salvarse de eso que estaba allí frente a ella,  venía directo a arrastrarla a ella y a quienes la acompañaban.  Corrían pero la velocidad del mar era mucho mayor, sintió que nuevamente todo se destruiría y esta vez, ella se iba a ir con la marea.  Se despertó.  Y con los ojos abiertos tenía la misma sensación.