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Sinceramente no sé por dónde empezar a escribir, así que escribo esto en una suerte de avisarle a mi alma que llegó su hora de hablar, de expresarse, de hacerse escuchar un poquito más con fuerza. Por momentos siento que puja por salir pero que termina siendo bloqueada por múltiples razones que aún no termino de detectar. Parece que en enero pusimos primera, segunda, tercera y como quien no quiere la cosa llegamos a junio en un solo aventón. ¿Cuántos proyectos no se concretaron? ¿cuántas ideas quedaron en el tintero? Y quisiera no hacer foco en esto porque también fueron muchas las que sí se concretaron, las que sí se escribieron. Pero no puedo hacerme la boluda y creer que todo lo que no fue no significó algo para mí. Con cada puerta que se cierra, además de abrirse una ventana, también se nos apaga o atenúa una ilusión, un proyecto, una misión. Quedaron ahí latiendo y por algún motivo no pudieron ser, esta bien, lo acepto porque soy creyente de que todo pasa por algo y lo que no...