Entradas

Queridos pies.

 Queridos pies, llevenme.  Empecé a escribir desde antes de que las palabras comiencen a leerse. Escribí en mi pecho y firmé con una sonrisa. En mis ojos se declaró emergencia por inundación. No sé vivir de otra forma que no sea con el corazón en la mano. Como dice mi escritora favorita "Si vas a reir que se expanda y si vas a llorar que se inunde" ... Y así fue, así es. Lo vivo todo, me arriesgo y navego. Repito: ¡No sé vivir de otra forma que no sea con el corazón en la mano!  El invierno fue dificil, frío, desgarrador. El invierno fue crudo. Pero había llamas encendidas que me mantenían viva, esas llamas sabían perfectamente que solo debían estar ahí, cerquita, manteniendo el calor, iluminando un poquito el camino.  Dejando arder cada una de las hojas escritas que ya no me pertenecían, dejando arder el pecho para volver a renacer.  Y renací, renací desde el polvo: volví a ser Flor.  La primavera, el amor, la reconstrucción. La seguridad de mis manos sost...

Sí, despues hay un después

Antes solía repetir en loop que despues no hay un después. Y esta vez, me puse a pensar que siempre hay un después, excepto cuando morimos.  Si después el café se enfría, lo calentamos o preparamos otro.  Si después las personas crecen, cambian, se alejan, las volvemos a conocer o aceptamos que ya no están más.  Si despues nos transformamos, agradecemos y crecemos.  Sí, despues sí hay un después. La vida siempre siempre da revancha. Ya sabemos que es la muerte la que no da segundas oportunidades. Entonces ... ¿por qué vivimos tan apurados? ¿será que de verdad creemos que después no hay un después?  Me sentí intrascendente,  reemplazable, fácil de olvidar. Pero después la vida siempre me dió revancha. Me invito a ver que todo gira y que tarde o temprano nos cae la ficha y las enseñanzas. ¿Por qué insistir con apurar la ficha? Cada quien con su tránsito interno. 

¡Ey, volvé!

Pegaste el volantazo, estás de regreso. ¡Gracias!  Hola, gracias por estar de regreso. Emprendiste el camino más dificil pero sabes muy bien lo necesario y sanador que es. Te estabas perdiendo y gracias a que te sabés escuchar, lograste pegar el volantazo a tiempo. Se que duele, los movimientos bruscos suelen hacer un poco mal pero recordaste que cuanto más te alejaras más caro sería volver.  Muchas veces (por no decir siempre), lo que importa de ir hacia algún lugar es elegir muy bien quiénes nos acompañan y vos de eso sabes muy bien. Fijate, tu cuerpo te estaba pidiendo a gritos que te despiertes y salgas de ese lugar de duda, que te despiertes y te atrevas a enfrentar la incomodidad. Ese no era el lugar que te merecías, juntaste le coraje y pegaste el volantazo. ¡Demostraste el valor que tenés! Sobre todo te lo demostraste a vos misma, creíste, confiaste. ¡Gracias por abrazarte! ... Duele, un montón, pero hablando de saber elegir quiénes nos acompañan: MIRÁ LA RED QUE CONST...

Una bandera blanca que indica la paz

 Me gusta mirarte mientras existis  Me gusta mirarte mientras existis y sonreir sin que te des cuenta. Y quien dice mirarte, dice admirarte porque debajo de tanto velo se esconde la más tierna de las criaturas. Debajo de tanta armadura se anda derritiendo la dulzura.  Me gusta mirarte y ante la tensión que eso te genera me respondas "qué pasa?" - y responder nada - aunque sí pasa, aunque sí se alborota mi sentir, aunque me gustaría decirte que el mundo es más lindo desde que estás acá.  Me gusta mirarte mientras simplemente vibras en un ser y estar de paciencia, tranquilidad y misterio. Me gusta mirarte y encontrarte. Sostenernos en una mirada que  se acompaña con una sonrisa traviesa, una sonrisa que se escapa, que se expande, que abraza. y desarma.  Una mirada, una sonrisa. Una caricia, una bandera blanca que indica la paz. 

El camino de regreso

 Y en realidad ... siempre sabes cuál es el camino a casa. Por más lejos que te vayas, por más lejos que te sientas, por más perdida que te encuentres: el GPS interno siempre engancha señal.  pero ... y si te dijera que a veces por más que sepamos el camino de regreso y tengamos la voz interna que nos dice "gire a la derecha y retome el camino que se encuentra a continuación", seguimos con el pie en el acelerador. Y el GPS interno no se da por vencido, vuelve a intentarlo,  nos vuelve a decir "recalculando, recalculando, tome la primera salida y continúe en la dirección contraria".  Sabes el camino de regreso a casa, el GPS interno lo sabe. Y te perdes, y te alejas, y todo se vuelve frío, las calles peligrosas. ¡Un momento!..  Ni siquiera sabes hacia dónde estás yendo. ¡UN MOMENTO! cuanto más te sigas alejando, más caro te saldrá volver. Porque al fin y al cabo, la vida se trata de volver a casa. Así que independientemente de que tomes la decisión de seguir con ...

Busquenme donde se esconde el sol

Me desperté, agarré el celular y encontré varios chats. Todos pedían o respondían a una demanda.  Ninguno de todos esos chats se acercaba a un interés por mi persona. Todos eran por "necesidad".  Me levanté, prendí la compu, agarré el telefono y empecé a dar respuestas a esas demandas. Pasó el tiempo, respiré y pensé: ¿qué estoy haciendo? ... y de pronto, como si un cable hubiera dejado de pasar energía a mi cuerpo, me apagué. Los hombros se cayeron hacia adelante, mis parpados pesaban para abrir, las lágrimas invadieron el pecho. ¿Qué estoy haciendo? me repetí otra vez como si la primera no hubiera sido suficiente.  Los pensamientos empezaron a hacerse notar, los escuché y los acepté:  "se pinchó tu globo" "quizás no eras tan genial como creías" "o quizás sí pero ya no" "quizás nada de lo que decís/haces vale" "ya nadie te ve, ni valora" "volvé, volvé a vos".  Busquenme donde se esconde el sol,  donde exista una can...

Hablale a tu ansiedad

Estaría siendo prioritario aprender a convivir, entendernos, aceptarnos. No podemos andar haciendo líos por la casa y solo querer empujarnos por la ventana. Vení, sentate. Charlemos. ¿De qué me estás queriendo mantener a salvo? Se que aprendiste a salvarnos de leones pero ya no hay leones, se que muchas veces por no escucharte terminamos peor pero ya no me grites, te escucho. Mirá, estoy sentada al lado tuyo. ¿Puedo darte un abrazo? Vení, hagamos un minuto de silencio. Shhhhh!!!!  Ves, no hay peligros. Estamos a salvo y sobre todo juntas. Te tengo presente, se que no vas a permitir que me ponga en riesgo así como así, ni que deje todo para después, ni que vaya a todos lados sin saber por qué y para qué. Pero escuchame, no podemos controlarlo todo. El mundo afuera es distinto a lo que vivís vos adentro y hay mucho que debe escaparse de nosotras. Tenemos que poder encontrar el equilibro que nos permita vivir un poco más tranquilas, a respirar más lento. Te prometo que no te ignoro....