Me gusta mirarte mientras existis Me gusta mirarte mientras existis y sonreir sin que te des cuenta. Y quien dice mirarte, dice admirarte porque debajo de tanto velo se esconde la más tierna de las criaturas. Debajo de tanta armadura se anda derritiendo la dulzura. Me gusta mirarte y ante la tensión que eso te genera me respondas "qué pasa?" - y responder nada - aunque sí pasa, aunque sí se alborota mi sentir, aunque me gustaría decirte que el mundo es más lindo desde que estás acá. Me gusta mirarte mientras simplemente vibras en un ser y estar de paciencia, tranquilidad y misterio. Me gusta mirarte y encontrarte. Sostenernos en una mirada que se acompaña con una sonrisa traviesa, una sonrisa que se escapa, que se expande, que abraza. y desarma. Una mirada, una sonrisa. Una caricia, una bandera blanca que indica la paz.
Y en realidad ... siempre sabes cuál es el camino a casa. Por más lejos que te vayas, por más lejos que te sientas, por más perdida que te encuentres: el GPS interno siempre engancha señal. pero ... y si te dijera que a veces por más que sepamos el camino de regreso y tengamos la voz interna que nos dice "gire a la derecha y retome el camino que se encuentra a continuación", seguimos con el pie en el acelerador. Y el GPS interno no se da por vencido, vuelve a intentarlo, nos vuelve a decir "recalculando, recalculando, tome la primera salida y continúe en la dirección contraria". Sabes el camino de regreso a casa, el GPS interno lo sabe. Y te perdes, y te alejas, y todo se vuelve frío, las calles peligrosas. ¡Un momento!.. Ni siquiera sabes hacia dónde estás yendo. ¡UN MOMENTO! cuanto más te sigas alejando, más caro te saldrá volver. Porque al fin y al cabo, la vida se trata de volver a casa. Así que independientemente de que tomes la decisión de seguir con ...
Antes solía repetir en loop que despues no hay un después. Y esta vez, me puse a pensar que siempre hay un después, excepto cuando morimos. Si después el café se enfría, lo calentamos o preparamos otro. Si después las personas crecen, cambian, se alejan, las volvemos a conocer o aceptamos que ya no están más. Si despues nos transformamos, agradecemos y crecemos. Sí, despues sí hay un después. La vida siempre siempre da revancha. Ya sabemos que es la muerte la que no da segundas oportunidades. Entonces ... ¿por qué vivimos tan apurados? ¿será que de verdad creemos que después no hay un después? Me sentí intrascendente, reemplazable, fácil de olvidar. Pero después la vida siempre me dió revancha. Me invito a ver que todo gira y que tarde o temprano nos cae la ficha y las enseñanzas. ¿Por qué insistir con apurar la ficha? Cada quien con su tránsito interno.
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