Y en realidad ... siempre sabes cuál es el camino a casa. Por más lejos que te vayas, por más lejos que te sientas, por más perdida que te encuentres: el GPS interno siempre engancha señal. pero ... y si te dijera que a veces por más que sepamos el camino de regreso y tengamos la voz interna que nos dice "gire a la derecha y retome el camino que se encuentra a continuación", seguimos con el pie en el acelerador. Y el GPS interno no se da por vencido, vuelve a intentarlo, nos vuelve a decir "recalculando, recalculando, tome la primera salida y continúe en la dirección contraria". Sabes el camino de regreso a casa, el GPS interno lo sabe. Y te perdes, y te alejas, y todo se vuelve frío, las calles peligrosas. ¡Un momento!.. Ni siquiera sabes hacia dónde estás yendo. ¡UN MOMENTO! cuanto más te sigas alejando, más caro te saldrá volver. Porque al fin y al cabo, la vida se trata de volver a casa. Así que independientemente de que tomes la decisión de seguir con ...
El viaje por Colombia seguía para Taganga pero a solo tres días de la fecha de llegada nos cancelaron uno de los voluntariados a los que iríamos. Desesperados, comenzó la búsqueda por un nuevo hogar en el que podamos intercambiar nuestro trabajo por alojamiento y/o alguna comida. Llegó rápidamente la confirmación para realizar un voluntariado en una Finca ubicada cerca de Socorro un sitio que, junto a Barichara, nos generaban curiosidad. Parecía buena idea aceptar este destino, las fotos del lugar eran hermosas y creíamos que se nos estaba brindando la oportunidad de conocer los lugares antes mencionados que si hubiéramos concretado el viaje a Taganga posiblemente no lograríamos conocer. Confirmamos el voluntariado, armamos rápidamente las mochilas, nos despedimos de nuestro compañero de habitación de Medellín y emprendimos el largo viaje: de Medellín a Bucaramanga, de Bucaramanga a Socorro y de Socorro finalmente a la Finca. El cielo parecía caerse por la gran tormenta, con...
Queridos pies, llevenme. Empecé a escribir desde antes de que las palabras comiencen a leerse. Escribí en mi pecho y firmé con una sonrisa. En mis ojos se declaró emergencia por inundación. No sé vivir de otra forma que no sea con el corazón en la mano. Como dice mi escritora favorita "Si vas a reir que se expanda y si vas a llorar que se inunde" ... Y así fue, así es. Lo vivo todo, me arriesgo y navego. Repito: ¡No sé vivir de otra forma que no sea con el corazón en la mano! El invierno fue dificil, frío, desgarrador. El invierno fue crudo. Pero había llamas encendidas que me mantenían viva, esas llamas sabían perfectamente que solo debían estar ahí, cerquita, manteniendo el calor, iluminando un poquito el camino. Dejando arder cada una de las hojas escritas que ya no me pertenecían, dejando arder el pecho para volver a renacer. Y renací, renací desde el polvo: volví a ser Flor. La primavera, el amor, la reconstrucción. La seguridad de mis manos sost...
Comentarios
Publicar un comentario