Antes solía repetir en loop que despues no hay un después. Y esta vez, me puse a pensar que siempre hay un después, excepto cuando morimos. Si después el café se enfría, lo calentamos o preparamos otro. Si después las personas crecen, cambian, se alejan, las volvemos a conocer o aceptamos que ya no están más. Si despues nos transformamos, agradecemos y crecemos. Sí, despues sí hay un después. La vida siempre siempre da revancha. Ya sabemos que es la muerte la que no da segundas oportunidades. Entonces ... ¿por qué vivimos tan apurados? ¿será que de verdad creemos que después no hay un después? Me sentí intrascendente, reemplazable, fácil de olvidar. Pero después la vida siempre me dió revancha. Me invito a ver que todo gira y que tarde o temprano nos cae la ficha y las enseñanzas. ¿Por qué insistir con apurar la ficha? Cada quien con su tránsito interno.
Y en realidad ... siempre sabes cuál es el camino a casa. Por más lejos que te vayas, por más lejos que te sientas, por más perdida que te encuentres: el GPS interno siempre engancha señal. pero ... y si te dijera que a veces por más que sepamos el camino de regreso y tengamos la voz interna que nos dice "gire a la derecha y retome el camino que se encuentra a continuación", seguimos con el pie en el acelerador. Y el GPS interno no se da por vencido, vuelve a intentarlo, nos vuelve a decir "recalculando, recalculando, tome la primera salida y continúe en la dirección contraria". Sabes el camino de regreso a casa, el GPS interno lo sabe. Y te perdes, y te alejas, y todo se vuelve frío, las calles peligrosas. ¡Un momento!.. Ni siquiera sabes hacia dónde estás yendo. ¡UN MOMENTO! cuanto más te sigas alejando, más caro te saldrá volver. Porque al fin y al cabo, la vida se trata de volver a casa. Así que independientemente de que tomes la decisión de seguir con ...
Pegaste el volantazo, estás de regreso. ¡Gracias! Hola, gracias por estar de regreso. Emprendiste el camino más dificil pero sabes muy bien lo necesario y sanador que es. Te estabas perdiendo y gracias a que te sabés escuchar, lograste pegar el volantazo a tiempo. Se que duele, los movimientos bruscos suelen hacer un poco mal pero recordaste que cuanto más te alejaras más caro sería volver. Muchas veces (por no decir siempre), lo que importa de ir hacia algún lugar es elegir muy bien quiénes nos acompañan y vos de eso sabes muy bien. Fijate, tu cuerpo te estaba pidiendo a gritos que te despiertes y salgas de ese lugar de duda, que te despiertes y te atrevas a enfrentar la incomodidad. Ese no era el lugar que te merecías, juntaste le coraje y pegaste el volantazo. ¡Demostraste el valor que tenés! Sobre todo te lo demostraste a vos misma, creíste, confiaste. ¡Gracias por abrazarte! ... Duele, un montón, pero hablando de saber elegir quiénes nos acompañan: MIRÁ LA RED QUE CONST...
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