Hablale a tu ansiedad

Estaría siendo prioritario aprender a convivir, entendernos, aceptarnos. No podemos andar haciendo líos por la casa y solo querer empujarnos por la ventana. Vení, sentate. Charlemos. ¿De qué me estás queriendo mantener a salvo? Se que aprendiste a salvarnos de leones pero ya no hay leones, se que muchas veces por no escucharte terminamos peor pero ya no me grites, te escucho. Mirá, estoy sentada al lado tuyo. ¿Puedo darte un abrazo? Vení, hagamos un minuto de silencio. Shhhhh!!!! 

Ves, no hay peligros. Estamos a salvo y sobre todo juntas. Te tengo presente, se que no vas a permitir que me ponga en riesgo así como así, ni que deje todo para después, ni que vaya a todos lados sin saber por qué y para qué. Pero escuchame, no podemos controlarlo todo. El mundo afuera es distinto a lo que vivís vos adentro y hay mucho que debe escaparse de nosotras. Tenemos que poder encontrar el equilibro que nos permita vivir un poco más tranquilas, a respirar más lento. Te prometo que no te ignoro. 

Vení, dame la mano. 
Vení, hablame más despacio. 
Vení, no me cagues a patadas el pecho, no me dejes sin aire. 

Necesitas un abrazo, necesitas un poco más de amor, de alegría. Pero primero acepto que estés tan aferrada al miedo a la tristeza, estoy acá, vamos juntas. 


Comentarios

Entradas populares de este blog

Una bandera blanca que indica la paz

El tiempo pasa ...