Queridos pies.

 Queridos pies, llevenme. 

Empecé a escribir desde antes de que las palabras comiencen a leerse. Escribí en mi pecho y firmé con una sonrisa. En mis ojos se declaró emergencia por inundación. No sé vivir de otra forma que no sea con el corazón en la mano. Como dice mi escritora favorita "Si vas a reir que se expanda y si vas a llorar que se inunde" ... Y así fue, así es. Lo vivo todo, me arriesgo y navego. Repito: ¡No sé vivir de otra forma que no sea con el corazón en la mano! 

El invierno fue dificil, frío, desgarrador. El invierno fue crudo. Pero había llamas encendidas que me mantenían viva, esas llamas sabían perfectamente que solo debían estar ahí, cerquita, manteniendo el calor, iluminando un poquito el camino.  Dejando arder cada una de las hojas escritas que ya no me pertenecían, dejando arder el pecho para volver a renacer. 

Y renací, renací desde el polvo: volví a ser Flor. 

La primavera, el amor, la reconstrucción. La seguridad de mis manos sosteniendo el corazón porque no sé vivir de otra forma que con el corazón en la mano. Me escuché reir a carcajadas, me escuché volver a hablar con seguridad, escuché a mi pecho marcando el camino otra vez. Volviste, volviste a ser Flor. Y volviste a creer en que ¡todo puede estar bien! 

Queridos pies, llevenme ... Llevenme solo por los caminos en los que pueda caminar con el corazón en la mano y pueda llevarlo así, sin miedo a que me lo arrebaten, pueda llevarlo así y compartir con otros la magia hermosa de vivir la vida con el corazón en la mano. ¡Si vas a reir que se expanda y si vas a llorar que se inunde! 



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