Posición fetal.

 Volver a esa posición que nos mantiene seguros, la famosa posición fetal.

Volver a los brazos de mamá, a la compañía de papá. A las sonrisas de los abuelos. A las charlas con tus tíos. Volver a jugar como niña a la par de tus amores pequeños. Volver a las amistades de siempre, esas que te recuerdan que los años valieron la pena. Volver a tocar la puerta de tus vecinos, esas puertas que se abren y te reciben como si el tiempo no hubiese pasado.  

Volver, volver a los lugares donde también supiste amar la vida. A los abrazos que te dan seguridad. 

Volver a los lugares donde te hacen saber que volver es solo por un ratito, para saber que todo sigue igual -o mejor-. Que siempre te esperan, que siempre te abrazan. Que el amor es fuerte. 

Volvé al mundo, a ese mundo que sabes comerte, a ese mundo que sabes amar, que sabes mejorar. Andá, volá. Y, cuando quieras volvé, acá siempre te esperan. 


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Este texto está dedicado a todas las personas que, por distintos motivos, vivimos lejos de nuestro primer hogar. 


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