Su propio reflejo
Miró la luna, brillaba. Sintió que estaba frente a un espejo y que era su propio reflejo. Se saludó y agradeció por todo lo vivido, por las decisiones tomadas, los caminos recorridos, las huellas marcadas y por aquellas borradas. Se saludó y agradeció por cada elección, por cada decisión, por cada transformación. Miró el calendario, recordó lo que pasa cada tantos meses con las hojas, la temperatura, las costumbres. Sintió que estaba frente a un espejo y que era su propio reflejo. Se saludó y agradeció por cada calorcito de verano, por cada frío del invierno, por los grises y amarillos del otoño, por el florecer infinito de la primavera. Se saludó y agradeció por cada birra bajo las estrellas, por cada peli entre frazadas, por cada caminata bajo la lluvia y cada mate bajo el sol. Miró al espejo, estaba ahí con su propio reflejo. Se abrazó, se saludó y agradeció.